Es importante antes de empezar el entrenamiento
para poner los músculos en marcha y activarlos para evitar lesiones y después del ejercicio siempre para relajarlos y calmar después de ejercitarlos. Cuando estiramos, logramos una disminución de las tensiones que ejerce la musculatura sobre las articulaciones. Por ello, una vez que estiramos antes de irnos a dormir, conseguimos normalizar el tono muscular, alineando de nuevo las articulaciones, disminuyendo la presión en las mismas, y favoreciendo la reestructuración.
El momento ideal para estirar es por la noche antes de irnos a dormir.
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